Casablanca
Avec : Humphrey Bogart, Ingrid Bergman
Réalisateur : Michael Curtiz
Studio : WarnerBrothers
Année : 1943
» --Casablanca, la película que encabeza la lista de las que has de ver antes de morir--
Y siguiendo el tema del amor y el cine, me gustaría comentar mi película favorita, a la que ninguna otra a conseguido desbancar todavía: Casablanca (1942). Vale vale, ya sé, yo criticando antes la imagen del amor que daba Hollywood y ahora vengo con que mi película favorita es uno de los mayores clásicos románticos de la historia. Es lo que tiene que me guste el cine… ¡hay más cosas que estar de acuerdo o no! Además es buena también por el planteamiento que le da al tema, porque el guión es ingenioso, los actores maravillosos, y en fin, enmarcada por esa canción que es As time goes by que se ha quedado en mi cabeza y no quiere salir.
Es una película muy conocida. Entre las anécdotas más conocidas de ella se encuentran su final, el guión que fue escrito sobre la marcha y ninguno de los actores sabía cómo iba a acabar la historia, además de que se rodaron varios finales distintos, también que nunca se dice en la película eso de “Tócala otra vez Sam” (esta frase se hizo famosa por una película de Woody Allen)…
La dirigió Michael Curtiz no sin problemas, el puesto estuvo muy en duda hasta el final, así como el del actor principal que en realidad no iba para Humphrey Bogart (se rumoreaba el nombre de Ronald Reagan), y menos mal que no fue así porque se habría perdido una interpretación magistral y uno de los papeles que mejor definió la imagen de Bogart en la pantalla. Ingrid Bergman es la protagonista femenina, que se debate entre el amor y el deber, Paul Henreid el héroe que lucha contra los nazis, Claude Reines el simpático y corrupto policía, el capitán Renoir.
Situada en Casablanca, Marruecos, dominio francés, durante la Segunda Guerra Mundial; el gobierno francés ha cedido ante los nazis y ahora hay un gobierno de “colaboración”. El último obstáculo para frenar a los nazis en Europa ha caído y la esperanza está en América, a dónde hay que huir a través de Portugal. Los visados para entrar en ese país son muy codiciados y hay una gran mafia a su alrededor, también en Casablanca, donde los alemanes empiezan a llegar y a dejar notar quien manda ahora enviando a un general del Tercer Reich. Ugarte (Peter Lorre, uno de esos grandes secundarios capaces de levantar una película aunque sea con un pequeño papel, actor de malvados nerviosos y mezquinos por excelencia) es uno de esos contrabandistas de pasaportes que ha conseguido dos pases especiales a los que nadie podría denegar el paso. Y le pide a Rick (Bogart), el dueño del bar más famoso de la ciudad, que se los guarde en un lugar seguro. Es la primera vez que vemos a Bogart en pantalla, y nos da la imagen completa del personaje sólo con la cámara: firmando documentos, con un cigarro a medias en el cenicero, una copa de vino, una partida de ajedrez sin oponente, y entonces vemos su rostro, que con unas miradas expresivas lo dice todo, con un tono de voz que hechiza y que no deja lugar a dudas de con quien nos estamos enfrentando. Una figura imponente, cínica, solitaria, que ayuda a la gente a huir hacia América aunque él no pueda ir. Y sin embargo es un sentimental, como bien dice el capitán Renoir (Claude Reines), íntegro e idealista hasta la médula, adicto a luchar por las causas perdidas.
Una redada policial mata a Ugarte cuando intentaba huir y deja los pasaportes en manos de Rick, del que Rendir sospecha pero aunque registra el local no los consigue encontrar. Y entonces se encuentra con Ilsa (Bergman), que había entrado allí con su marido Victor Laszlo (Paul Henreid), sin saber que era el local de ese Rick. Éste echa a Sam de allí, que tocaba As time goes by por petición de Ilsa. Reconocerse en ese lugar y en esa situación les duele como nada en el mundo, y en un flashback de la ocupación de París entendemos la historia de amor frustrada y pasada alrededor de la que gira la película.
Laszlo y su mujer necesitan esos pasaportes que Rick esconde para huir lejos de los nazis y poder seguir la resistencia. Y el dilema comienza ¿volverá a renunciar a la mujer que ama y la dejará marchar por el bien de una causa o retendrá allí a los dos para siempre, o se irá el con Ilsa dejando a Laszlo a merced de los nazis? Complicada elección…
(Y a partir de ahora hay lo que se podrían considerar spoilers, vamos que destripo la película, así que allá vosotros con lo que leéis….)
Presionado por Renoir que está convencido de que Rick tiene los pasaportes, por Laszlo que quiere huir y por su conciencia, se emborracha en su local esa noche gritando la famosa frase “de todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío”; y entonces entra Ilsa por la puerta. Ha venido a suplicarle que le de los pasaportes por el bien de su marido. Pero ella todavía ama a Rick, así que le pide que sea él quien decida porque ella no puede pensar más. Y el decide hacer lo que tiene que hacer.
Trama un plan para hacerse con la complicidad de Renoir, un avión dirección a Lisboa a medianoche y lleva los pasaportes. Pero el general alemán se entera y se dirige al aeropuerto para tratar de evitar la huida de Laszlo, que estaba a punto de ser capturado. Y ya sé que dije que pondría spoilers pero no puedo chafaros el final, que es lo más grandioso (y no sólo el hecho conocido, sino toda la escena desde el principio hasta el final no tiene desperdicio), y por favor fijaros en lo que pasa con la botella de agua Vichy…adoro esta escena.
Y aunque me gusta Rick, por supuesto, el personaje es fantástico y aun encima es Humphrey Bogart (aunque probablemente el personaje es fantástico porque es Bogart), el capitán Renoir tiene toda mi simpatía, es adorablemente corrupto y tiene los diálogos más ingeniosos. Es inteligente y sabe muy bien lo que le conviene, aunque al final se deje llevar por el idealismo que escondía en alguna parte de su mente…
No hay que olvidar que es una película de amor en tiempos de guerra, pero no de una guerra cualquiera, sino de la Segunda Guerra Mundial, y eso se nota, como se nota también que está hecha por estadounidenses: el alemán es el malo, el rebelde el bueno, los franceses son de confianza y los americanos, los héroes. Pero además del tema político la interrelaciones entre los personajes y su evolución están desarrolladas de una forma magnífica.
No sé cómo puedo alabar más a esta película, de la que me gusta absolutamente todo y no cambiaría nada, ni como transmitiros lo que me dijo a mi, eso sólo podéis imaginarlo viéndola.
Espero que me hagáis caso y me digáis vuestra opinión antes de morir yo ^^
Note : 11/10
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