11.09.2009

Y dijo Raymond Chandler...

"Yo espero la inspiración, a la que no necesariamente llamo con este nombre. Afirmo que todo lo que se escribe que contiene vida viene del plexo solar. Es oficio, puesto que te deja fatigado, o mejor, agotado. Pero en tanto que esfuerzo consciente no es nada. Lo que cuenta es tener un momento, digamos que al menos cuatro horas al día, en el que el escritor profesional no hace otra cosa que no sea escribir. No está obligado a ello y esto no le dice nada, no debe intentarlo. Puede mirar por la ventana, hacer el pino o rodar por el suelo, pero no debe hacer nada concreto como leer, escribir cartas, echar un vistazo a las revistas o extender cheques. Escribir o nada de nada. Es lo mismo que en el colegio. Si se obliga a los alumnos a mantenerse tranquilos, aprenden algo, lo justo para no morir de aburrimiento. Encuentro que es eficaz. Hay dos reglas muy simples:

Uno no está obligado a escribir; uno no puede hacer otra cosa. El resto viene solo." (1970)

05.06.2009

De viajes

Uno de los viajes más curiosos que he tenido fue este martes pasado. En lo que prometía ser un sencillo paseo hasta el Camino de las Aguas (a las afueras de Salamanca), con helado final incluido, se convirtió en una aventura a contrarreloj en un polígono industrial más cerca de un pueblo llamado Villares de la Reina que de Salamanca. Acompañando a Guadalupe a por una caja a MRW, resultó que tras el cierre de su oficina en el centro debido a la crisis -suponemos- todos los paquetes habían sido redireccionados al polígono industrial. Pero la información en la oficina cerrada nos remitía al Camino de las Aguas, que está lejos, pero no tanto como el polígono. Yo de hecho, no tenía ni idea de la existencia de dicho polígono. Así que nos las tuvimos que ver para encontrarlo en un mapa y descubrir cómo llegar hasta allí, puesto que ni los conductores de bus ni los propios de MRW sabían indicarnos el camino. Habíamos salido de casa a las 9.45, y eran las 11.20 ya cuando por fin cogimos el bus hasta el polígono. Todo esto rondando los 30ºC.

Un vez en el polígono, el conductor del bus nos prometió que volvía a los 20 minutos. Más que suficiente para ir a MRW, coger un paquete, poner una reclamación, y pillar el bus de vuelta, pensamos. Pensamos. Porque no sabíamos que además de estar en un polígono alejado de la ciudad, aún encima el edificio de MRW estaba al final de dicho polígono! Vamos, que entre el tiempo que perdimos buscándolo, y poniéndo una reclamación del todo inútil (porque nadie nos va a devolver la pasta de los viajes en bus), justo cuando volvíamos subiendo una cuesta a pleno sol, vimos pasar -fiuuuuuu- el bus, alejándose hacia la ciudad. Dejándonos en tierra. Y es que sólo hay un bus cada hora por el polígono. Normal, ¿quién coño en su sano juicio iría hasta allí sino fuera por cuestiones de trabajo? Y para eso está el coche. Cosa que ni Guada ni yo tenemos (ni sabemos conducir). Así que nos enfrentamos a dos opciones: o esperar una hora bajo el ardiente sol (a todo esto ya eran las 12), o hacer autoestop.

Y nos decidimos por el autoestop.

¿Qué no nos subamos en coches de desconocidos? Eso ya lo sabemos. Pero esto era una emergencia, y éramos dos. Así que sin temor y con una sonrisa, alzamos el pulgar y voilà, al medio minuto ya había parado un coche con un señor de unos 50 años, que nos preguntó que pasaba y amablemente nos acercó no sólo a Salamanca, sino que nos dejó a 5 minutos de casa. Una maravilla.

Si es que los españoles somos muy majos cuando queremos.

En cuanto al segundo viaje: across the Atlantic ocean, to the USA...no sé por qué en mi mente se mete la cabeza del "Back in the USSR" de los Beatles, cuando no voy ni back ni a la USSR, en fin. El caso es que la embajada de Estados Unidos ya me ha dado su aprobación, puedo entrar en el país (a no ser que el guardia de aduanas se ponga tonto), ya tengo pasaporte nuevo en regla, y sólo me faltan unas semanitas y hacer la maleta...

¡Qué me voy!