19.07.2006

Life is a Cabaret

En uno de mis largos paseos me encontré que una de las tiendas de segunda mano que más visito había comprado las películas de un videoclub que cerró. Y ahi me lancé (a 4 euros!) a comprar Cabaret, que tenía unas ganas horribles de verla. Como nadie de mi familia la tenía, no la he podido ver antes de comprarla, pero por suerte, ha sido una gran compra. Ahora ya me la han pedido todos para copiar y creo que hasta dentro de un mes no volverá a mis manos, jeje.

 Primero, una breve introducción artística. El director de Cabaret es Bob Fosse, bailarín y coreografo de Broadway y Hollywood, la actriz principal es Liza Minelli, que hace de Sally Bowles, una joven americana que canta en un cabaret berlinés que presenta Joel Grey, el maestro de ceremonias. Estos tres ganaron un oscar por esta película, que también lo ganó a la mejor película y se llevó más, 8 en total.

Cuenta la historia de Sally Bowles, la cantante del Kit Kat Club, que vive en una  pensión berlinesa a la que llega un joven inglés bastante pardillo. Es un Berlín en el que el nacionalsocialismo empieza a emerger y a coger fuerza, y ya pronto aparecen afiliados al partido nazi en escena, recogiendo donaciones, pegando palizas, entregando panfletos, pegando palizas, niños de las juventudes nazis cantando...Pero Sally ignora todo esto y vive como si la atmósfera del cabaret fuera la del mundo real. Porque como el maestro de ceremonias dice al abrir cada función, allí “life is beautiful”. El sueño de Sally es ser una gran actriz, y siempre se relaciona con un montón de gente buscando a alguien que le enchufe con algún director o manager, ya sea un electricista, maquillador, lo que sea. Habla mucho de su padre, un “casi embajador” ocupado siempre en viajes de estado, que siempre desea escaparse para visitarla a ella. Le gusta el pardillo inglés, que a su vez está fascinado por su vulgaridad, excentricidad y pasión en todo lo que hace. Pero entonces ella conoce por casualidad a un rico aristócrata que la invita a comer, de copas, de compras, a su mansión en el campo...siempre acompañada por el pardillo inglés, formando un trío de amigos que han llegado a un curioso acuerdo, o eso parece. Aparte de estos tres, tenemos la historia de un amigo suyo, enamorado de una judía –algo nada bueno para los nazis-, todo aderezado con los números del cabaret, relacionados con lo que pasa en la película.

Los números son maravillosos. La presentación de la película es la bienvenida al cabaret, el número de apertura a manos del maestro de ceremonias: “Wilkommen, Bienvenue, Welcome”, olvida las penas y sonríe porque la vida es bella en el Kit Kat Club (¿el nombre de Kit Kat tendrá algo que ver con el “paréntesis” de los agobios que garantiza la marca de chocolatinas?). Así desde el comienzo tenemos los dos mundos que presenta la película, dos mundo que la protagonista no quiere separar. Su primer número, “Mein Herr”, la presenta como personaje, ya que encima y debajo del escenario interpreta a una chica joven y libertina (aunque tiene mucho más estilo y elegancia encima del escenario), pero tiene su corazoncito...y su pasión por el dinero, que se “materializa” en la conocida canción de “Money money”, que yo creo que es la más famosa de la película junto a la última, “Cabaret”. Otros, como “Two Ladies”, “If You Could See Her” o “Tomorrow Belongs To Me” (que es la que canta el jovencito nazi), ironizan las situaciones que viven los personajes de la película. La última, “Cabaret” resume toda la actitud de Sally y resulta un poco triste al compararla con la realidad nazi que se agita ya bajo el escenario, pues llega a sacrificarlo todo por ese velo con el que se tapa los ojos. Sin embargo tiene una letra muy buena, especialmente dos líneas:

“What good is sitting alone in your room? Come hear the music play...”