08.09.2009

Dentro!

Al fin estoy en el máster. No porque me haya enterado leyendo mi nombre en una lista, sino porque el viernes por la mañana temprano recibí una llamada turbadora. Algo así:

-Hola, ¿eres Leyre?

-Si

- Te llamo del máster de ELE. Nos preguntábamos si estás interesada en hacer el máster, cómo no nos has dejado ninguna señal...- ¿Perdona? ¿Ninguna? ¿Y qué pasa con mis emails a lo largo del verano dando la lata acerca del papeleo y las listas? ¿Acaso no es eso una "señal"? Ah! Pero me olvidaba..."Señal" aquí significa "200 euros en concepto de reserva de matrícula". Pasta.- Es que tenemos a muchísima gente y las plazas son limitadas.

-¿Eh? Si se refiere a los 200 euros, verá, yo estaba admitida solo a condición de que acabara la carrera, y por lo tanto en la oficina de Posgrado me dijeron que no tenía que pagar porque no estaba realmente dentro. He estado esperando a que saliera la lista del tercer plazo donde se supone que tiene que salir mi nombre...

-Pero tú ya has acabado la carrera, ¿no?

-Si, le dejé el resguardo de la solicitud del título a la profesora Natividad en el casillero...

-Ah, nada, sólo era para confirmar si ibas a matricularte o no.

-Claro, claro que sí, hoy mismo!

Y eso hice. Aunque no fue tan sencillo. Primero, había perdido mi número de la Seguridad Social (bueno, primero, descubrí qué era todo aquello de los números de la seguridad social), fui hasta la oficina a pedir un duplicado, al ciber a imprimir y los documentos, hacer fotocpias, luego rellenarlos, buscar al director del máster para que los firmara, y por fin, fui a hacer cola. Dos horas de cola. Por poco no me matriculo: cierran a la una y media y yo entré a y cuarto. Giri giri safe.

Pero ahora ya está, las clases empiezan en 15 y sólo tengo que mentalizarme de todo el trabajo que me espera. Además de estudiar japonés de nuevo, porque voy a presentarme al nivel 2 del Noken. No sé si me habré pasado tras un año sin tocar japonés, solicitando el nivel 2; bueno, es cuestión de ponerse y estudiar.

Por otra parte, he tenido suerte no sólo con el máster, sino también con el piso. ¡Mis compañeros Coco y Malva se quedan! Ni preocupaciones acerca de buscar compañeros de piso, ni por la nueva convivencia ni nada. Al menos es un factor de estrés menos, porque ya sé que nos llevamos bien. Ojalá lo hubiera sabido ya en verano, pero ya procuré no rayarme por ello yéndome lejos de vacaciones.

Así que una nueva fase empieza y por ello, por marcarlo un poco más, me he cortado el pelo. ¡Y mucho! Después de cinco años con el pelo largo, ya le tocaba.

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