« Hiroshima | Page d'accueil | as time goes by »

09.03.2008

Una larga semana

No sé cómo esta semana se me ha echo larguísima pero a la vez se me ha pasado enseguida, he hecho un montón de cosas y de la mitad, creo que ya no me acuerdo. Supongo que cómo estoy viendo que el tiempo se me echa encima y que en realidad, no me quedan ni tres meses aquí, pues parece que el tiempo empieza a comportarse de manera extraña. Entre la de cosas que tengo que leer y estudiar, y los viajes que estoy haciendo (y planeando), no doy a basto. Y no son sólo viajes! El jueves me pasé la tarde en la cocina enseñando a Chiara, la italiana de mi seminar house, a cocinar tortilla española. Parece mentira que la comieran durante la fiesta que tuvimos hace unas semanas y aún así la gente siguiera preguntando que qué era eso que estábamos haciendo. Al parecer la palabra "tortilla" les resulta muy confusa, porque piensan en las tortillas mexicanas, así que al final pasé de contestar "spanish tortilla" para empezar a decir "spanish omelette", que les resultaba más comprensible. Lo gracioso es que, aunque todo el que la probaba nos decía que estaba muy buena, les parecía comida de desayuno! A Chiara y a mi se nos revolvía el estómago de pensar en tortilla de patatas para desayunar...pero claro, ellos apenas comen nada al mediodía, es una cultura de las comidas tan diferente...Tanto, que el viernes David y Quill hicieron experimentos con la batidora que encontraron en la cocina. Como al parecer echaban mucho de menos los batidos, prepararon una locura de batido: batido de helado de vainilla con oreo, plátano y mantequilla de cacahuete. La mantequilla de cacahuete, creo que ya lo he comentado, parece su elemento básico de la comida (sin exagerar demasiado, hay un chico que sólo come crackers y mantequilla de cacahuete, al menos, de todas las veces que le he visto en la cocina), sobre todo rebanadas de pan bimbo con la susodicha mantequilla, plátano, a veces con miel,  ¡o incluso con fresas! Que manera de matar las fresas.

El fin de semana me ha dado para bastantes cosas. El viernes fui a Kyoto para intentar informarme acerca de cómo, dónde y por cuánto ver teatro Noh, pero el teatro al que fuimos resultó estar cerrado a la hora que llegamos, porque antes David y yo habíamos ido a Kitano Tenmangu a observar los ciruelos en flor. Estamos en plena temporada del ciruelo en flor y claro, había que aprovechar. Dicho templo es uno de los lugares recomendados en Kyoto, junto a otros como por ejemplo, Nijo-jo; o en Osaka, Osaka-jo. Los había de todos los colores: blancos, rosas suaves, rosas casi fucsias. Al final el sábado repetimos Kyoto, y por fin llegamos al teatro antes de que cerrara. Los estudiantes tenemos descuento y nos cuesta 3000 yenes la función, que es doble y dura desde la 13.30 hasta las 17.00, con un descanso de 20 minutos y una función de Kyogen, una especie de "sainete" a la japonesa, en el sentido de que es comedia y se celebra en el entreacto de otro tipo de teatro. Pero por lo visto no hay prisa lo de las entradas, así que iremos el mismo día por la mañana a recogerlas, el 22 de marzo, por qué no a comer al kebab de Kyoto, y luego, al teatro de nuevo a coger sitio. Después de eso y algunos asuntos más a solucionar en la ciudad (cómo reservar un hotel para mis padres cuando vengan a recogerme en mayo), tiramos hacia el Book Off de Kyoto, en el que aún no había estado. Compré más tomos de mis series de Clamp favoritas, de esas que me voy a comprar enteritas en japonés aunque aún no pueda leerlas como a mi me gustaría, pero también una superedición en tapas duras y tamaño B5 del tomo tres de Sakura Card Captors, aunque ya lo tenga en japonés en la versión de bolsillo. Por 105 yenes no lo podía dejar allí. De verdad, lo mejor de Book Off es que casi todo cuesta 105 (en cuestión de manga, no hablo de música o dvds), muchos libros también. De hecho, me cogí uno de Yoshimoto Banana, su famoso Kitchen, que por lo que parece Banana es conocida porque escribe de manera muy sencilla y es fácil de leer. Lo comprobé no sólo preguntándole a Shoko, quien me cofirmó que una de las razones por las que le gusta tanto Yoshimoto Banana es porque es muy sencilla de leer, mientras que otros novelistas japoneses usan una grmática muy complicada de entender, sino porque yo misma pude leer más o menos las dos primeras páginas sin demasiados problemas (algún kanji desconocido y eso), y creo que entendí el sentido bastante bien. Ahora es cuestión de comprobarlo con tiempo y con mi diccionario electrónico. Al menos, es un comienzo. 

Y hoy por fin volví a Nara, desde aquella visita a Todaiji que hice con mi clase de Arquitectura. Pero esta vez no volví a Todaiji, sino que paseé por Koufukuji y Nara Koen hasta Kasuga Taisha. Un buen paseito, entre el parque y los árboles y miles de familias japonesas con sus hijos que habían salido el domingo al completo a pasar el día al aire libre. Hoy ya sé notó que la primavera está viniendo. Estoy emocionada sólo de pensar que por fin voy a poder cambiar mi set de ropa (estoy aburrida de vestir siempre lo mismo ahora del invierno, que me traje cuatro cosas), y quitarme los abrigos de encima. Pero la verdad es que acabé cansadísima y lo sigo estando. Creo que hoy me voy a dormir enseguida, nada más meterme en el futón.  

Y pronto...Okinawa! pero antes de eso tengo que escribir un ensayo corto para Literatura, terminarme de releer The Wind-up Bird Chronicles de Murakami Haruki, y el examen parcial de Ética, del que no tengo ni la menor pista de cómo va a ser.  

*A todo esto, se me ha olvidado comentar un detalle muy gracioso que nos pasó a todas las chicas de la residencia el sábado, 8 de marzo, día de la mujer. Un simpático chico ruso-candiense (por lo que sé) nos regaló a todas un ramo de flores (claveles, creo). Caro tiene el suyo en agua, y yo he puesto a secar el mío colgado detrás de la puerta de la habitación. Ni siquiera me acordaba de que era el día de la mujer, y mira por donde, además para recordármelo me regalan flores!

Commentaires

Realmente el detalle de ese chico me parece sorprendente y desde luego una de esas sorpresas que resultan muy agradables y que se recuerdan con cariño.
!Mantequilla de cacahuete!. Siempre la asocio a pelis americanas.¿Qué tal sabe?, en principio no parece muy atrayente.
!Tortilla para el desayuno!.¿Será porque les recuerde algo a los huevos revueltos que, según las pelis (y que luego nunca acaban), toman en el desayuno? .
Hablando de comida, te dejo que me espera un bizcocho.

Ecrit par : Berta | 09.03.2008

Pues...se supone que sabe a cacahuete, pero no me gusta, y los cacahuetes si. Es como una nocilla de cacahuete, en lugar de de cacao, pero me resulta empalagosa, pesada...Prefiero los frutos secos en sí que en esa crema.
Efectivamente, para ellos lo de patatas y huevos en el desayuno es lo típico, por eso les sabía a desayuno. Supongo que tendrán mucho tiempo para el desayuno, porque sino a ver cómo preparan patatas fritas con huevos revueltos con lo que se tardan en freír las patatas. En realidad no lo tienen, y la mayoría toma desayuno a la japonesa (fideos o arroz) o tostadas o cereales.

Ecrit par : Manako | 09.03.2008

Si hacen como en las películas no sé ni para que fríen ni los huevos ni las patatas si luego no se los comen.
Es algo que siempre me dio mucha rabia. Una mesa toda preparada de cosas para luego salir todos corriendo, ¿o no?.
Me da la impresión de yo también preferiría los cacahuetes cacahuetes.
Pero lo que son las cosas, tortilla para el desayuno..!raro!, !pero anda que fideos o arroz!. Para un español, claro. Lo que son las costumbres.

Ecrit par : Berta | 10.03.2008

Ecrire un commentaire